‘ContraCorriente’ dio a conocer la historia de una joven profesional encerrada con su acosador en el mismo ambiente laboral, que fue el inicio de una verdadera pesadilla.
La fémina no sabía que, en ese momento, el hombre tenía un plan más retorcido: grabar todo sin su permiso, sin avisarle.
Lo que para ella fue una situación privada, para él fue el inicio de una venganza silenciosa.

JOVEN SE PRONUNCIA
Todas las sospechas apuntaron a un solo nombre, Israel Abraham Alfageme Yika. Fue un compañero insistente que convirtió el “no” de una mujer en una misión de venganza, desencadenando una historia de acoso, manipulación y violación a la intimidad.
“Me llamaron y me insultaron. Me dijeron que era una per***, que ya vieron y me mandan el stiker”, dijo la víctima.
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Las imágenes en movimiento hablan por sí solas. En conversación obtenida por el programa de Augusto Thorndike se puede observar repetidos insultos hacia la víctima a mitad de la madrugada.

SUJETO COMPARTIÓ STIKER ÍNTIMO
Tras una hora completa, llegó el archivo que sentenciaría la imagen pública de la víctima, un sticker de WhatsApp en movimiento que mostraba un encuentro íntimo sin censura.
La indiferencia de Priscila fue el detonante. Lo que parecía una simple negativa, desató una serie de acciones enfermizas. Meses después, su mundo se vino abajo, descubriendo que había sido grabada sin su consentimiento.
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Como si se tratara de una inocente broma, el material íntimo fue convertido en un sticker obsceno, compartido en grupos de mensajería a cientos de personas y difundido por quien ella misma señala.

JOVEN NO RECIBIÓ APOYO DE SU EMPRESA
Pero la historia de Priscilla no termina con la difusión de ese sticker que destrozó su imagen y privacidad.
Al buscar ayuda dentro de la ex empresa donde trabajaba, con la esperanza de encontrar respaldo y protección, la realidad fue otra.
La mujer enfrentó no solo a un acosador, sino a un sistema laboral que la dejó sola, que privilegió la imagen corporativa por encima de la seguridad y la dignidad de una joven profesional.










