La festividad del Señor de los Milagros se trasladará este año a la provincia constitucional del Callao este domingo 26 de octubre tras más de 20 años desde su última vez.
Y es que el cardenal Carlos Castillo, durante la conferencia de prensa brindada por la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas en el mes de septiembre, anunció esta visita extraordinaria del Cristo Moreno.
“Lo hemos planeado con mucho cuidado de antemano, digo esto porque de seguro muchas personas lo han deseado, pero esta es una idea pastoral. Se acuerdan cuando el cardenal Augusto Alzamora decidió que el Señor visitara las diócesis de alrededor o las zonas alejadas para que saliera el Señor de Lima, bueno este año vamos a llevar al Señor de los Milagros al Callao”, informó.
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Señor de los Milagros llegará este domingo 26 al Callao
Utilizando el llamado ‘Nazareno Móvil’, el anda del Señor de los Milagros saldrá de manera extraordinaria, a las 6 de la mañana el domingo 26 de octubre para dirigirse al Callao. El traslado será por las avenidas Tacna, Nicolás de Piérola, Óscar Benavides, Tingo María, Mariano Cornejo, Universitaria, La Marina, Guardia Chalaca y Sáenz Peña. Se tomará la misma ruta para regresar a la Iglesia de las Nazarenas.

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Vale mencionar que la última salida extraordinaria del Señor de los Milagros fue en el año 2018, durante su traslado a la Base Aérea Las Palmas para la misa llevada a cabo por en ese entonces el papa Francisco en su visita al Perú.

Señor de los Milagros regresa al Callao
En un hecho que quedó grabado a fuego en la memoria colectiva del Callao, la venerada imagen del Señor de los Milagros de las Nazarenas realizó su última visita histórica al primer puerto en el año 2003. Aquella jornada, las calles chalacas, acostumbradas al bullicio portuario y la salsa dura, se transformaron en un mar de morado, sahumerio y devoción. Miles de fieles, con lágrimas en los ojos y el corazón desbordado, se volcaron a las avenidas para recibir al Cristo Moreno, en un acto de fe sin precedentes que paralizó por completo la provincia constitucional y demostró la profunda conexión espiritual del pueblo chalaco con su patrón.

El recorrido fue una epopeya de fervor popular. Desde su ingreso al Callao, las andas del Cristo de Pachacamilla fueron recibidas con alfombras florales, homenajes musicales y una lluvia de pétalos que caía desde los balcones abarrotados. Familias enteras, muchas de ellas golpeadas por la crisis y la inseguridad, buscaban en la sagrada imagen un consuelo y una luz de esperanza. La procesión no fue solo un evento religioso; se convirtió en una catarsis colectiva, un grito de fe de un pueblo que se postraba ante el Señor para entregarle sus plegarias y agradecerle por sus milagros.











