La violencia en el distrito de Comas alcanzó un nuevo pico de crueldad la noche del viernes. Lo que debía ser una jornada de esparcimiento familiar terminó en tragedia cuando el suboficial de segunda de la Policía Nacional del Perú (PNP), Jairo Bernardo Gamboa Tineo (32), fue ejecutado a balazos en una losa deportiva ubicada en la avenida Prolongación Trapiche.
El efectivo se encontraba disfrutando de su día de descanso participando en un partido de fulbito. Según testigos, la calma se rompió cuando un sujeto armado, con el rostro cubierto, irrumpió en el recinto. Sin mediar palabra y con una frialdad que dejó atónitos a los presentes, el sicario se dirigió directamente hacia Gamboa Tineo y abrió fuego.
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Crimen en Comas: investigación apunta a represalias por custodia de empresas de transporte
La precisión del ataque sugiere un seguimiento previo. El agresor disparó repetidamente contra la cabeza y el pecho del agente antes de huir del lugar bajo el amparo de la oscuridad. La escena fue descrita con horror por los familiares del policía, quienes presenciaron el asesinato a escasos metros.
“Un sujeto con el rostro cubierto vino en dirección al policía y le disparó sin mayor reparos en la cabeza y el pecho”, señaló el tío de la víctima, visiblemente conmocionado por la pérdida.
Información preliminar de la PNP revela una línea de investigación clave: Gamboa Tineo realizaba labores de resguardo para empresas de transporte que habían denunciado ser víctimas de extorsión. Se sospecha que este apoyo a los transportistas lo puso en la mira de las organizaciones criminales que operan en Lima Norte.
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El lamento de una madre que pierde a su hijo
Tras el atentado, peritos de criminalística cercaron la zona para recolectar casquillos y evidencias. Sin embargo, la labor se ve obstaculizada por la precariedad tecnológica de la zona. Vecinos denunciaron que las cámaras de seguridad del perímetro se encontraban inoperativas al momento del crimen.
La madre del suboficial, entre lágrimas, aseguró que su hijo no tenía problemas con nadie ni había reportado amenazas.
“Mi hijo ni siquiera es delincuente, ni borracho, ni mujeriego… no digo que es perfecto, pero es buen hijo… de un momento a otro veo que mi hijo con un montón de balas en su cabeza… no entiendo… lo que pasa que mi hijo no estaba en cosas ilícitas… mi hijo no hacía esas cosas y no entiendo por qué y no sé quién, esto es como una pesadilla“, dijo a un medio local.
El agente deja en la orfandad a una niña de dos años. Este asesinato ocurre en pleno estado de emergencia, evidenciando que las medidas de seguridad vigentes aún no logran frenar el avance del sicariato en la capital.








