Robert Francis Prevost Martínez, recientemente designado como sumo pontífice, es recordado con mucho cariño en Chiclayo, pues allí compartió gratos momentos con los pobladores y brindó su ayuda durante la crisis que atravesó el pueblo norteño durante el fenómeno del ‘Niño Costero’.
Asimismo, durante los momentos más difíciles de la pandemia, Prevost se distinguió por su liderazgo y empatía, llevando el Santísimo por las calles de Chiclayo para brindar consuelo espiritual a quienes sufrían la incertidumbre de la crisis sanitaria.
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Una de las personas que lo recuerda con más devoción es la señora Orfedrina, quien acompañada de sus familiares compartió con el equipo de ‘Contra Corriente’ la bendición que recibió por parte del Papa León XIV tras haber sufrido un derrame cerebral que la dejó imposibilitada de caminar.
“Él se acercó a mí, me tomó de la cabeza, me hizo la señal de la cruz en el rostro, me abrazó y me dijo ‘de aquí te vas a sanar, hija’. Ahora puedo caminar. Papa, gracias… estoy curada… gracias”, comentó.
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La huella que ha dejado en Chiclayo es profunda. Su estilo pastoral, abierto y cercano, ha inspirado a muchos y ha generado un ambiente de celebración en la ciudad tras su nombramiento como sumo pontífice. La “Capital de la Amistad” vive días de fiesta, con fieles que recuerdan las sonrisas y el ánimo renovado que Prevost supo sembrar durante sus años como obispo.









