La figura de Joran van der Sloot ha estado vinculada durante casi dos décadas a brutales delitos que estremecieron a Perú y a otros países. Su nombre continúa asociado a expedientes de homicidio, estafa y extorsión que lo ubicaron en la lista de criminales más repudiados de Latinoamérica.
Aunque su historia parecía ya relegada a las cárceles peruanas, una reciente aparición desde el penal de Challapalca reavivó la atención pública. Allí, en uno de los recintos más aislados y fríos del país, el confeso asesino volvió a pronunciarse ante cámaras.
Una aparición inesperada desde un penal extremo
Las imágenes difundidas por Panamericana mostraron a Van der Sloot ofreciendo un discurso que contrastó con años de declaraciones evasivas. Su reaparición no modificó su historial criminal ni las condenas que arrastra desde 2010.
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Van der Sloot es un asesino, extorsionador y estafador condenado a prisión por el asesinato de Stephany Flores en Perú. Además, fue acusado en Estados Unidos de fraude electrónico y extorsión de información sobre el paradero de Natalee Holloway, desaparecida en Aruba en 2005. Él confesó ser el autor de ambos crímenes.
Un mensaje religioso que no borra su historial
Desde el penal situado a más de 4.600 metros sobre el nivel del mar, el recluso, de sonrisa macabra, decidió dirigirse al público, apelando a pasajes bíblicos pese a la gravedad de sus actos.
“Yo me dedico a ejercicio, lectura, leo la Biblia. ‘Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen y oren por los que los maltratan’. Amén”, dijo el homicida.
Criminal hace indignante pedido
En otro momento, Van der Sloot se dirigió a los padres de la víctima peruana, quienes continúan exigiendo justicia por la muerte de Stephany.
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“En diecisiete años nunca tuve la oportunidad de pedir perdón por lo que hice. Si algún día puedo conversar y explicar, tal vez, por qué sucedió lo que sucedió, me gustaría bastante poder hacer eso; y si ustedes no quieren eso, yo entiendo eso también”, expresó el asesino confeso.
Una condena en la justicia peruana
Su estancia en Challapalca responde a múltiples irregularidades detectadas en cárceles donde estuvo anteriormente, relacionadas con privilegios indebidos y fallas en los controles penitenciarios.
Por el asesinato de Flores, el extranjero recibió una condena de 28 años de prisión, sanción que deberá cumplir íntegramente en territorio peruano.










