El delincuente que asesinó a madre e hija en San Juan de Lurigancho (SJL) confesó cómo sucedieron los hechos aquel 23 de octubre.
Carlos Gianpierre Gutiérrez Torres, de tan solo 18 años, acabó con la vida de Diana Harter Portilla (53) y Lizy Espinoza (30) por resistirse al robo de sus celulares.
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Según señalaron, Gutiérrez Torres formaría parte de la banda criminal ‘Los fatales puñaleros del este‘, los cuales utilizan cuchillos para atacar a sus víctimas.
Confesión del delincuente
El avezado sujeto de 18 años narró que el día que apuñaló a la mamá e hija en SJL estuvo bajo los efectos del clonazepam.
“Al llegar a la altura de un parque, vimos a dos mujeres con sus celulares en las manos, estaban caminando. Yo para eso tenía un cuchillo guardado en mi cintura, solo nos acercamos los dos hacia la chica de negro, y esa chica se tiró al piso, y la otra chica se fue corriendo”, afirmó.
Y prosiguió: “Yo me acerqué a la otra chica a robarle el celular, que estaba con una polera color plomo, y la chica empezó a gritar, empecé a jalar el celular en la mano donde no se dejó y le apuñalé en la espalda”.
Al ser consultado dónde dejó el arma blanca que utilizó para asesinar a sus víctimas, respondió:
“Lo boté (el cuchillo) por el 10 de las Flores, ya que había acuchillado a las personas. Era un cuchillo de madera, era de la barra, que era de un amigo”.
Piden prisión preventiva
Por este caso, hubo tres capturados, se trata del asesino confeso, Carlos Gianpierre, y sus cómplices, un menor de 16 años y Deibi Poma (26).
Para todos ellos, la Fiscalía de la Nación solicitó al Poder Judicial (PJ) nueve meses de prisión preventiva.
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Carlos Gianpierre y el menor de edad son investigados por los delitos de robo agravado con subsecuente muerte en agravio de la madre e hija.
Mientras que Deibi es procesado por el delito de receptación agravada, por poseer los celulares que fueron sustraídos a las víctimas previo a sus decesos.









