La formación escolar atraviesa cambios profundos y, con ello, surge la duda sobre cuán importante es que los estudiantes desarrollen competencias en distintas áreas. Esta pregunta fue el eje de la entrevista a Rafael del Río en el programa Consejo Económico.
Del Río hizo hincapié en que la competencia no debe entenderse solo como rivalidad, sino como un espacio de crecimiento emocional, social y académico.
La competencia según la edad
Durante la conversación, el especialista en educación señaló que es fundamental comprender las etapas del desarrollo para introducir a los estudiantes en escenarios competitivos. El manejo emocional, afirmó, se construye progresivamente.
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“En el tema de la competencia hay que ser muy finos con las edades. Cuando uno es muy pequeño, la tolerancia a la frustración todavía no está desarrollada“, dijo en conversación con el periodista Augusto Thorndike.
Preparación, disciplina y crecimiento
El académico explicó que las competencias interescolares permiten que los estudiantes se enfrenten a su realidad de manera directa, confrontando sus capacidades y áreas a mejorar.
“En el momento en que un estudiante sale a una competencia interescolar, va a reconocer rápidamente cuál es su situación real (…) Cuando hay competencia, tienes que prepararte. Hay que formar voluntad, es una excelente oportunidad para crecer y exige disciplina”, sostuvo.
Lecciones más allá del aula
Del Río destacó que estos espacios no solo fortalecen habilidades técnicas, sino que permiten aprender valores esenciales para la vida adulta, como la gestión de la frustración y la convivencia.
“Uno de los puntos importantes es el saber ganar y saber perder, porque en ese proceso de competencia y salida de la zona de confort, se genera una serie de esfuerzos para llegar a la meta y se aprende a procesar la frustración, además de desarrollar el trabajo en equipo, la comunicación y las virtudes como responsabilidad y solidaridad”, mencionó.
Metas y presión como motores formativos
Finalmente, el educador enfatizó que las competencias colocan a los alumnos en contextos reales de exigencia, donde deben responder con esfuerzo, orden y resiliencia para alcanzar objetivos.
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“Si tú vas a una competencia, estarás bajo presión y te exigirán metas“, enfatizó.
Con estas reflexiones, Del Río reafirmó que la competencia bien guiada se convierte en una herramienta poderosa para el desarrollo integral de los futuros profesionales del país.










