La alfabetización digital enfrenta nuevos retos en zonas donde la conectividad es limitada o inexistente. En este contexto, la docente Gisella Figueroa, docente de la Facultad de Ingeniería de USIL, ofrece una perspectiva innovadora sobre cómo abordar este desafío en una nueva edición de “Consejo Económico”.
Tecnología y aprendizajes olvidados
Gisella Figueroa plantea que, ante la falta de internet o Wifi, no se deben descartar tecnologías previas que aún pueden ser útiles. “Antes del auge del internet, existían dispositivos como los teléfonos Nokia, que permiten guardar datos de GPS o formatos que pueden sincronizarse luego con internet”, explica. De este modo, sugiere la integración de estas soluciones preexistentes con las actuales tecnologías para crear un modelo más inclusivo.
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Evitar la dependencia tecnológica
En ese sentido, la especialista señala que el smartphone “es muy inteligente”, pero puede generar dependencia, pues el usuario deja de realizar ciertas tareas. Por ejemplo, hoy en día instalar o limpiar un software puede resultar complicado para muchos, algo que 25 años atrás era parte de la rutina informática común. De manera similar, compara el cambio en la tecnología automotriz: “Antes, las personas podían arreglar ciertos problemas de sus vehículos. Ahora muchos autos cuentan con computadoras que limitan esa autonomía”. A partir de esto, Figueroa enfatiza la importancia de no olvidar “nuestros orígenes” tecnológicos para mantener el control sobre las herramientas.
Consejo Económico: aplicaciones prácticas en zonas alejadas
En cuanto a la falta de conectividad, Figueroa propone desarrollar aplicaciones que funcionen en teléfonos básicos. Así, en comunidades rurales o alejadas, se podría recoger información valiosa, como datos de GPS para detectar incendios forestales en la Amazonía o para controlar inventarios comerciales sin necesidad de papel. Estas aplicaciones funcionarían mediante Bluetooth o transferencia directa, optimizando la gestión con medios simples y accesibles.
Hacia una alfabetización digital inclusiva
Finalmente, la docente destaca que esta visión integrada permite aprovechar tanto tecnologías antiguas como modernas, adaptándose a contextos diversos. Así se mantiene la independencia tecnológica, incluso en localidades donde el internet no ha llegado. Además, esta aproximación contribuye a la sostenibilidad y funcionalidad en distintos ámbitos, desde la agricultura hasta el comercio, mejorando la calidad de vida sin requerir conexión constante.
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En suma, redefinir la alfabetización digital implica valorar y combinar diferentes tecnologías para garantizar que todas las personas, sin importar su nivel de conectividad, puedan acceder a herramientas útiles y prácticas que potencien su desarrollo y autonomía.








