Los investigadores de la Dirincri elaboraron los rostros de los presuntos sicarios de Andrea Vidal, extrabajadora del Congreso, asesinada en el distrito de La Victoria.
Estos dos identikits se crearon a partir del testimonio de un hombre contratado por estos delincuentes. El informante es quien clonó las placas del auto que siguió a la joven la noche que de su brutal muerte.
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Este crimen ocurrió la noche el 10 de diciembre de 2024. Un auto negro, marca Kia, sigue al taxi que traslada a Andrea Vidal. Minutos después, la joven es acribillada.
Para comprender la importancia de estos dos rostros en la investigación, debemos retroceder 10 meses, hasta febrero de 2024. Es el día que se hace el trámite de duplicidad de placas para mimetizar el auto que haría seguimiento. El tramitador es Santiago More Días.
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Nombres de los sopechosos
En su declaración a la policía, More Días intentó confundirla con nombres que no cuadran en los registros migratorios.
Sin embargo, los investigadores presionaron y consiguieron los retratos hablados de las dos personas que lo buscaron para gestionar la duplicación de la placa del auto negro. Estos son los identikits elaborados a partir del interrogatorio a More Días:
- El primero correspondería a José Molina Guerrero: de tez trigueña, con cejas arqueadas, mentón agudo, cabello negro y ondulado, aproximadamente 1.60 m de estatura y de contextura delgada.
- El segundo correspondería a Clever Quinteros: de entre 28 y 30 años, alrededor de 1.70 m de estatura, cejas arqueadas, cabello negro, mentón redondo y de contextura mediana.
Según la hipótesis de la Dirincri, para ejecutar el asesinato de Andrea Vidal, el autor intelectual habría contratado a una organización criminal que trajo a los sicarios desde el extranjero y recurrió a Santiago More Días para la logística previa, entre ellas, la gestión de las placas vehiculares.
Se espera justicia
Ha pasado un año, seis meses y 26 días desde que Andrea Vidal fue acribillada de 12 disparos. Andrea Vidal trabajaba en el Congreso. Ella y otras señoritas sin experiencia, pero con generosa anatomía, fueron contratadas para ocupar cargos de asesoras y secretarias en despachos parlamentarios.
El contratante era Jorge Torres Saravia, entonces jefe de la Oficina Legal y Constitucional del legislativo. Y Torres Saravia no era un militante más en Alianza para el Progreso (APP); era mano derecha de Luis Valdez, uno de los hombres de mayor confianza de César Acuña.
Tras la muerte de Andrea Vidal, el de APP fue separado del cargo. El Congreso inició una investigación que, como siempre, no encontró responsabilidad en nadie que fuera miembro del Parlamento, y el Ministerio Público archivó la investigación a Torres Saravia.









