La delincuencia y la extorsión han puesto en la mira a los trabajadores de la conocida empresa Ladrillera Pirámide, en Carabayllo. En lo que parece ser una ofensiva sistemática de bandas criminales, Hodar Olarte Mercado, jefe del área de producción y padre de dos adolescentes, se convirtió en la tercera víctima de un ataque armado a escasas cuadras de su centro de labores.
El atentado ocurrió cerca de las 9:00 p.m., cuando Olarte retornaba a su vivienda tras terminar su jornada. Según testigos, dos sujetos a bordo de una moto lineal interceptaron al trabajador y dispararon al menos diez veces, dejándolo gravemente herido ante la desesperación de sus vecinos.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Venezolana amenazaba a docentes para que aprobaran a alumnos de colegio en El Agustino: “No quiero hacerle daño a tu familia”
Un patrón de sangre y silencio en empresa de Carabayllo
Este ataque no es un hecho aislado. El hermano de la víctima denunció que este es el tercer atentado dirigido contra personal de confianza de la fábrica en menos de dos meses. El primer golpe ocurrió el 10 de noviembre, cuando Carlos Alberto Flores Segarra, jefe de seguridad, fue asesinado a balazos. Posteriormente, el 4 de diciembre, el ingeniero Jhonny Pérez Ramos, gerente de producción, sufrió un intento de homicidio del cual logró sobrevivir.
“Es el tercer atentado con dos víctimas mortales. La empresa ha implementado el trabajo remoto vía Zoom solo para la alta gerencia, pero a mi hermano, al ser de menor rango, lo obligaron a seguir asistiendo presencialmente”, declaró indignado el familiar de Olarte.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Joran van der Sloot intentó quitarse la vida en Challapalca: sus crímenes, su esposa y la hija que tuvo en prisión
Exigencia de justicia
Mientras la familia y trabajadores realizaron un plantón frente a la fábrica exigiendo garantías y explicaciones, la administración de la ladrillera ha optado por el hermetismo. Hasta el momento, no se ha emitido un comunicado oficial sobre las presuntas extorsiones que estarían motivando estos ataques.
La Policía Nacional ya investiga el caso, bajo la principal hipótesis de una venganza o amedrentamiento por cobro de cupos. Mientras tanto, los obreros de Carabayllo viven bajo el terror de ser el próximo objetivo de una delincuencia que no distingue cargos ni horarios.










