La violencia e inseguridad en el distrito de Comas ha cobrado una nueva víctima fatal, dejando tras de sí una estela de dolor y una familia sumida en la incertidumbre económica. Jaime Rubio Cotrina, un trabajador de 36 años empleado en la construcción del nuevo Hospital Sergio Bernales, fue asesinado a tiros mientras almorzaba en una cevichería local.
El ataque ocurrió al mediodía en un establecimiento ubicado en la avenida Túpac Amaru, justo frente a la obra donde Rubio laboraba para el Consorcio Health Bernales. Según testigos y familiares, el trabajador se encontraba de espaldas cuando sujetos a bordo de una motocicleta abrieron fuego a quemarropa contra los presentes.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Pandilleros entraron a pollería y se pelearon a machetazos en SMP: “No sé si era de un grupo de Alianza o la ‘U'”
Extorsión y sicariato golpean las obras públicas en Comas
El ensañamiento de los criminales fue devastador. La hermana de la víctima relató, entre lágrimas, que Rubio recibió seis impactos de bala que comprometieron gravemente sus órganos internos. Aunque fue trasladado de urgencia al hospital Sergio Bernales, los médicos no pudieron salvarle la vida. En el mismo incidente, una compañera de trabajo resultó herida con un roce de bala en el brazo, pero se encuentra fuera de peligro.
Este crimen no parece ser un hecho aislado. El miércoles de la semana pasada, en la esquina contigua al lugar del ataque, una unidad de la empresa de transportes ‘Mandarino’ fue baleada por presuntos extorsionadores, lo que refuerza la hipótesis de que las mafias de cobro de cupos están operando con total impunidad en la zona de Collique.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Sujeto que disparó contra bus de transporte en Pueblo Libre revela intervención de su padre en ataque: “Me pagaron 200 soles”
Un hogar sin sustento
La tragedia de Rubio Cotrina tiene un trasfondo social desgarrador. Él era el único sustento económico de su hogar; vivía en una casa alquilada y deja en la orfandad a tres hijos menores de edad. Su esposa, que actualmente no trabaja, se enfrenta ahora a la precariedad total tras la pérdida del pilar de su familia.
“He estado sentados comiendo con algunos compañeros de trabajo y en ese momento ha pasado una moto y han empezado a disparar a quema ropa a todos, pero él ha estado de espalda. Entonces, como ha estado de espalda y ha sido el primer impacto que ha recibido de bala, no ha podido moverse”, manifestó su hermana consternada.
Él ha sido el sustento de su casa, vive alquilado y ahora les está dejando prácticamente en nada a su familia”, agregó.
Pese a que la Policía Nacional inició una persecución inmediata por las calles del distrito tras el atentado, los delincuentes lograron darse a la fuga. La familia exige justicia y pide que las autoridades no permitan que este asesinato se convierta en una cifra más de la criminalidad que azota a Lima Norte.








