Peligro e indiferencia. Así se vive en la ribera del río Chillón, en la zona norte de Lima. Camiones lanzando basura indiscriminadamente y un puente a punto de colapsar.
Una triste realidad ante la amenaza de un Fenómeno El Niño que promete destrucción. Sin barandas ni bases sólidas, el puente solo tiene dos troncos, trozos de madera y un bloque de concreto que podría ceder en cualquier momento, tal como ya ocurrió en dos oportunidades. En el 2017 y en marzo de este año a consecuencia del ciclón Yaku.
Para los vecinos, este puente hecho con sus propios recurso es el acceso más rápido a hospitales, universidades y colegios; una necesidad y un riesgo que ha sido ignorado por varias autoridades.
Mientras tanto, en otro extremo del río Chillón, toneladas de desmonte son arrojados al cauce de manera irresponsable, cerrándole el camino al caudal que tarde o temprano terminará recuperando su territorio.
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Toda una mafia que atenta contra la vida de los cientos de familias que viven en laderas de este río y por lo pronto solo demanda una multa, más no una sanción penal.





