Lo que debía ser un retorno habitual a casa se convirtió en una pesadilla de la cual Flor Cárdenas no puede despertar. El pasado 21 de enero, en las inmediaciones de la refinería Conchán, un tráiler de más de 40 toneladas no solo la embistió, sino que, en un acto de negligencia absoluta, retrocedió sobre su cuerpo, destruyendo sus extremidades inferiores.
Hoy, la víctima permanece postrada, enfrentando el riesgo de perder la movilidad de forma permanente debido al presunto abandono de la empresa responsable.
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El drama de Flor Cárdenas: entre la negligencia y el olvido de empresa Transportes Helios
Avelino Cáceres, esposo de la víctima, relata con crudeza el estado de salud de Flor. El impacto fue devastador: el muslo derecho, la rótula y el pie izquierdo quedaron completamente destruidos. A pesar de la gravedad, la recuperación de su esposa se ha visto truncada por la falta de recursos.
Según denuncia Cáceres, la empresa Transportes Helios, inicialmente comprometida con los gastos médicos, ha decidido dar un paso al costado tras la octava intervención quirúrgica. “Vengo sufriendo un abandono. Resulta que en ocho operaciones nos abandonaron, no cumpliendo ese compromiso. Ahorita nos faltan cinco cirugías”, manifestó Avelino, visiblemente afectado por la situación.
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Una deuda impagable para una familia devastada
La última cirugía programada para el pasado 7 de abril nunca se realizó. La empresa ha optado por judicializar el caso, una estrategia que, en la práctica, significa congelar la ayuda inmediata que la paciente requiere. El presupuesto para las cinco operaciones restantes, sumado a la rehabilitación indispensable, asciende a más de 369,000 soles.
La respuesta de la transportista ha sido derivar el tema a una posible “indemnización” futura por vía legal, ignorando que el cuerpo de Flor no puede esperar los tiempos de la justicia peruana. “Ya no quieren cubrir las operaciones”, sentenció el esposo, quien ahora busca desesperadamente que el caso se haga público para presionar a la compañía.
Mientras la batalla legal se asoma en el horizonte, Flor Cárdenas sigue en una cama de hospital, viendo cómo los días pasan y sus esperanzas de volver a caminar se desvanecen.










