Adrián Villar se enfrentó cara a cara con el peso de sus actos y el severo cuestionamiento del magistrado a cargo del caso de la muerte de la joven deportista Lizeth Marzano, quien perdió la vida tras ser atropellada.
El juez, con un tono firme pero reflexivo, dejó claro desde el inicio que la autoría del hecho no estaba en discusión, centrándose en el comportamiento del acusado tras el accidente.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Adrián Villar a Francesca Montenegro tras atropellar a Lizeth Marzano: “Todos me están apoyando. Parece que la única que se aleja eres tú”
“Estamos en esta encrucijada donde se está discutiendo tu libertad”, señaló el juez, antes de lanzar la pregunta que marcó el pulso de la sesión: ¿Por qué huyó del lugar tras causar el deceso de la señorita? El magistrado subrayó que la existencia de “graves y fundados elementos de convicción” ya estaba acreditada, poniendo el foco en la falta de auxilio inmediato a la víctima.
El perdón y el colapso del control
Visiblemente afectado, Villar tomó la palabra para ofrecer una disculpa pública que, para muchos, llega cuando el proceso judicial ya es inevitable. “Pido perdón y mil veces perdón a la familia y a todas las personas que aman a Lizeth”, expresó. El acusado aseguró ser plenamente consciente de las consecuencias y afirmó estar dispuesto a asumir la responsabilidad total por el dolor causado.
Sin embargo, el momento de mayor tensión ocurrió cuando el juez le preguntó directamente qué pasó por su mente en el instante del siniestro: “¿Por qué no bajaste y atendiste a esa señorita? ¿Por qué huiste? ¿Qué te pasó? ¿Qué pasó por tu cabeza? ¿En qué estabas pensando?”.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Caso Lizeth Marzano: revelaciones, chats de Adrián Villar y su madre tras atropellar y quitarle la vida a la deportista
La respuesta de Villar reveló un estado de desconcierto que será analizado por los especialistas durante el proceso. “No sé qué me pasó. De verdad no sé qué me pasó”, confesó el imputado ante la mirada atenta de la sala. Según su testimonio, experimentó una disociación entre su conciencia y sus acciones físicas: “Mi cabeza me decía que pare y mi cuerpo no obedecía. Nunca me había pasado algo similar”.
Futuro legal
Esta declaración se da en el marco de la solicitud de prisión preventiva, donde la actitud del procesado tras el delito y su peligro de fuga son factores determinantes. Mientras la defensa intenta apelar a la “aceptación de responsabilidad”, la Fiscalía y los familiares de Lizeth exigen justicia, señalando que el arrepentimiento no devuelve la vida que se extinguió en aquel “evento luctuoso”.










