La expropietaria de una funeraria de Estados Unidos, identificada como Megan Hess, fue condenada a 20 años de prisión por descuartizar 560 cadáveres y vender partes de los cuerpos sin solicitar permiso a los familiares.
La mujer de 46 años se declaró culpable de fraude en julio del 2022 y Shirley Koch, su madre de 69 años, también hizo lo propio y fue sentenciada a 15 años de cárcel.
“Hess y Koch usaron su funeraria en ocasiones para robar cuerpos y partes de cuerpos utilizando formularios de donantes falsificados y fraudulentos”, dijo el fiscal Tim Neff en un expediente. “La conducta de Hess y Koch causó un inmenso dolor emocional a las familias y los familiares”, acotó.
Megan Hess cobraba hasta 1.000 dólares a las familias por las cremaciones que nunca realizaba, pues vendía las partes del cuerpo en su otro negocio, Donor Services.
“Estas dos mujeres se aprovecharon de víctimas vulnerables que recurrieron a ellas en un momento de dolor y tristeza”, explicó Leonard Carollo, agente especial del FBI a través de un comunicado.





