El escenario político peruano suma un nuevo movimiento estratégico. Juan Sheput, experimentado político y exministro de Estado, ha confirmado su integración a las filas de País Para Todos, la agrupación que impulsa la candidatura presidencial del humorista Carlos Álvarez. Sin embargo, lejos de ser una decisión basada únicamente en el carisma del líder, Sheput sostiene que su llegada responde a una estructura política sólida y un reencuentro generacional.
Para el exintegrante ministerial, el principal motor de su adhesión no ha sido exclusivamente la figura de Álvarez, sino la configuración interna del partido. Según reveló, la presencia de Vladimir Meza, actual presidente de la organización y antiguo secretario nacional de juventudes de Perú Posible, fue determinante.
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“Mi intención es militar y contribuir a conformar un partido que refleje las necesidades de los sectores populares”, afirmó, subrayando que buscó deliberadamente un espacio que le permitiera hacer política orgánica.
El factor Vladimir Meza y la herencia de Perú Posible
El exministro no rehúye al pasado. Al ser consultado sobre si la sombra de Perú Posible —partido que llevó a la presidencia a Alejandro Toledo— podría ser contraproducente, Sheput defendió el legado técnico y humano de dicha agrupación.
Para él, aunque el líder de aquel entonces tomara caminos cuestionables, la “reserva moral y profesional” de sus cuadros permanece dispersa en la política nacional y ahora se aglutina en este nuevo proyecto.
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Una decisión meditada frente a otras ofertas
A pesar de haber sido sondeado por diversas fuerzas políticas, incluyendo sectores cercanos a Alianza Para el Progreso (APP) de César Acuña, Sheput enfatizó que prefirió esperar. Su objetivo era encontrar una “casa política” donde no solo fuera un invitado electoral, sino un militante activo.
“Tuve el honor de ser convocado por muchos partidos, pero me tomé mi tiempo“, señaló. Esta decisión marca una hoja de ruta clara: fortalecer la institucionalidad de País Para Todos para ofrecer una alternativa que, según su visión, otros sectores no están logrando representar.
Con este movimiento, la campaña de Carlos Álvarez adquiere un peso político técnico que busca equilibrar el perfil mediático del candidato con la experiencia de antiguos cuadros del sector público.






