El precandidato presidencial por el partido País Para Todos, el conocido humorista Carlos Álvarez, propone medidas drásticas y radicales para combatir la creciente inseguridad ciudadana y la crisis de violencia que atraviesa el país.
En entrevista para ‘Milagros Leiva, Entrevista’, Álvarez fue enfático al describir su plan para sacar al país adelante y su postura de mano dura que prioriza la vida de los ciudadanos honestos por encima de los derechos de los criminales.
Carlos Álvarez y su propuesta radical contra los criminales
Al ser consultado sobre qué haría si fuera presidente para enfrentar la delincuencia, Álvarez sostuvo que declararía el país en emergencia de manera “sectorizada”. Esta medida iría acompañada del apoyo directo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
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En esa misma línea, Álvarez enfatizó: “Hay que declarar al delincuente sicario, extorsionador como objetivo militar y se acabó. Bueno, hay que eliminarlos“.
El precandidato de País Para Todos defendió su postura radical argumentando que el país necesita acciones decisivas y no “gente tibia”, basando su argumento en la necesidad de proteger a los ciudadanos.
“Para mí es más importante el derecho a la vida de un ciudadano honesto, de un peruano que se saca la mugre, que de un delincuente. […] Al carajo los derechos humanos de los delincuentes. Me importa un pi**”, expresó.
Dará ultimátum a delincuentes extranjeros
En cuanto a la creciente problemática de la criminalidad organizada proveniente del extranjero, Álvarez fue aún más severo, indicando que, de ser presidente, les daría un plazo perentorio: Un ultimátum de “24 horas para que salgan del país, de mi casa”. Cumplido este plazo, prometió salir a las calles a “cazarlos” junto a la policía y las Fuerzas Armadas, y el que se oponga “se elimina, punto”.
Asimismo, Álvarez criticó la situación actual de las fuerzas del orden, señalando que la Policía está “rebasada” y con miedo, y que las Fuerzas Armadas carecen de la legislación y el “respaldo jurídico” necesario para hacer uso de sus armas sin enfrentar consecuencias legales.
Finalmente, el precandidato concluyó su visión sobre la justicia penal, limitando las opciones del criminal a una simple disyuntiva: “Para mí, el único derecho que tiene el delincuente es a elegir: o se rinde ante el Estado, cae en la perpetua, o el cementerio. No hay más”.







