El expresidente Martín Vizcarra llegó este jueves 14 de agosto al penal de Barbadillo para cumplir los cinco meses de prisión preventiva ordenado por el Poder Judicial, por los casos Lomas de Ilo y el Hospital Regional de Moquegua.
Sin embargo, para miles de familias no es suficiente, pues según datos oficiales, más de 250 mil peruanos murieron a causa del COVID-19.
La gestión del ‘Lagarto’ durante la pandemia se puede resumir en siete nefastos capítulos: desinformación, compras de pruebas rápidas, una cuarentena inservible y excesiva, distribución de inútiles mascarillas de tela, la restricción de pureza del oxígeno, donaciones desatendidas por parte del Estado y la vacunación tardía.
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Muchos creímos que la pandemia en el Perú empezó con la imposición de la cuarentena el 16 de marzo, pero no fue así. El inicio se dio en enero de 2020 con una carta enviada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a la cancillería del Perú, explicando todos los detalles sobre el peligroso virus que había surgido en China.
Esta carta identificaba cada aspecto del virus y las probabilidades de que llegue al país. Sin embargo, fue como si nadie la hubiese leído.

Entre marzo y julio de 2020, realizó decenas de conferencias televisadas. Pero esos mensajes estaban plagados de cifras incompletas o manipuladas, cambios de criterio y promesas incumplidas.
Se ocultaron reportes internos que advertían que en Lima ya se había alcanzado el 100% de ocupación en camas UCI a fines de mayo.
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VIZCARRA Y PRUEBAS RÁPIDAS
Una de las acciones que Martín Vizcarra puso en marcha fue la adquisición de las pruebas rápidas, pero terminaron siendo perjudiciales para el país.
Entre marzo y julio de 2020, el Gobierno gastó una cifra superior a S/ 105 millones en la compra de más de 5.2 millones de pruebas serológicas, a pesar de que la OMS y expertos nacionales advertían que estas no servían para diagnosticar casos activos en etapas iniciales.
El resultado: miles de personas recibieron diagnósticos falsos negativos y siguieron transmitiendo el virus. Esto colocó al Perú a la cola de Sudamérica en detección real de contagios.

NO HUBO PROTECCIÓN
En junio de 2020, el Ministerio de Salud distribuyó más de 10 millones de mascarillas de tela en todo el país, presentándolas como un gran logro. Sin embargo, estudios publicados ya desde marzo por la OPS y distintos empresarios textiles advertían que las mascarillas de tela no tenían eficacia real frente al COVID-19.
Esto llegó a las poblaciones más vulnerables: personal del INPE y comunidades amazónicas. Lamentablemente, la mortalidad en esos grupos y en esas zonas, empezó a elevarse sin control.


MARTÍN VIZCARRA TRAICIONÓ AL PERÚ
Mientras Chile empezó a vacunar el 24 de diciembre de 2020 y México el 24 de diciembre, el Perú recién recibió su primer lote de vacunas chinas Sinopharm el 7 de febrero de 2021.
En medio de esa espera, estalló el Vacunagate: se reveló que Vizcarra y más de 400 personas, entre funcionarios y allegados, se vacunaron en secreto con dosis de Sinopharm desde setiembre de 2020.





